Los beneficios de la inquietud y el filo dentado

Kay Redfield Jamison - Washington, District of Columbia
Entered on July 10, 2008
Kay Redfield Jamison
Age Group: 50 - 65
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Creo que la curiosidad, el asombro y la pasión son cualidades que definen a las mentes imaginativas y a los grandes maestros; que la inquietud y la insatisfacción son cosas vitales; y que la experiencia intensa y el sufrimiento nos educan más que las emociones menos vívidas. Creo, por decirlo en pocas palabras, que estamos tan en deuda con la mente como con el corazón, y que los que tienen temperamentos apasionados y mentes inquisitivas dejan el mundo convertido en un lugar distinto del que era antes de su llegada. Es importante valorar el intelecto y la disciplina, por supuesto, pero también es importante reconocer el poder de la irracionalidad, el entusiasmo y la gran energía. La intensidad tiene su coste, desde luego –en dolor, en planes apresurados y mal calculados, en impetuosidad-, pero también tiene ventajas.

Como millones de americanos, he tenido que negociar con intensas emociones y humores volátiles. Padezco una enfermedad maníaco-depresiva conocida como trastorno bipolar desde los dieciocho años. Es un mal que induce a quienes lo sufren a un viaje aterrador, caótico y emocional. No es una enfermedad amable ni fácil. Y, sin embargo, desde su interior llegué a ver lo importantes que pueden ser en la vida cierta inquietud y cierto desasosiego; lo importantes que pueden ser los filos dentados y el dolor en la determinación del curso y la fuerza de una existencia.

He anhelado a menudo tener paz y tranquilidad; observaba la vida de los demás y envidiaba una especie de calma, pero no sé si esa tranquilidad era lo que yo hubiese deseado sinceramente para mí misma. Al fin y al cabo, uno sólo conoce su propio temperamento, su propio modo de ir por la vida. Es mejor conocerlo, aceptarlo y admirar la diversidad de temperamentos que la Naturaleza nos ha proporcionado.

Un temperamento intenso me convenció de la posibilidad de enseñar no sólo lo que había aprendido en los libros, sino también lo que había aprendido por experiencia. Y yo trato de inculcar a jóvenes médicos y estudiantes graduados de que la tumultuosidad, si va aparejada con disciplina y una mente fría, no es algo tan malo. Que, a menos que quiera vivir una vida asombrosamente aburrida, uno tiene que estar en buenos términos con su lado más oscuro y con sus energías más oscuras. Y, sobre todo, que uno debe aprender de la confusión y el dolor, compartir su alegría con los menos alegres, y alentar la pasión cuando parezca probable que esté orientada al bien común.

El conocimiento es maravilloso, pero la sabiduría es aún mejor.

Kay Redfield Jamison es profesora de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Johns Hopkins. Ha escrito numerosos libros, entre ellos An Unquiet Mind (Una mente inquieta) y Exuberance: The Passion for Life (Exuberancia: la pasión por la vida). Fue honrada con una beca MacArthur en 2001.

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Este ensayo es material protegido por derechos de autor, reproducción o no se permite la extracción sin el consentimiento por escrito de Este a mi juicio, Inc Fue traducido por Horacio Vázquez-Rial y reimpreso con el permiso de la Plataforma Editorial.

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