La montaña desaparece

Leonard Bernstein - New York
Entered on July 10, 2008

(Del programa de los años cincuenta)

Creo en la gente. Siento, amo, necesito y respeto a la gente por encima de todo, incluidas las artes, el paisaje, el culto organizado o las superestructuras nacionales. Una figura humana en la ladera de una montaña hace que la montaña entera desaparezca para mí. Una persona en lucha por la verdad descalifica para mí los tópicos de siglos. Y un ser humano que lucha contra la injusticia puede invalidar todo el sistema que ha dado lugar a ella.

Creo que el más noble de los dones del hombre es su capacidad para cambiar. Armado con la razón, puede ver los opuestos y elegir: puede equivocarse divinamente. Creo que el hombre tiene derecho a equivocarse. A partir de este derecho ha construido, laboriosa y amorosamente, lo que con reverencia llamamos democracia. Lo ha hecho, y continúa haciéndolo, del modo más difícil: por la razón, por la elección, por el error y la rectificación, por el complicado y lento método en el que la dignidad de A es reconocida por B sin que ello vaya en desmedro de la dignidad de C. El hombre no puede tener dignidad alguna sin amor por la dignidad de su semejante.

Creo en la capacidad potencial de la gente. No puedo permanecer impasible ante aquellos que se rinden en nombre de la “naturaleza humana”. La naturaleza humana no es más que naturaleza animal si se la obliga a permanecer estática. Sin crecimiento, sin metamorfosis, no hay naturaleza divina. Si creemos que el hombre no alcanzará jamás a vivir en una sociedad sin guerras, estaremos condenados a las guerras para siempre. Ése es el camino fácil. Pero el camino laborioso y amoroso, el camino de la dignidad y de la divinidad, presupone creer en la gente y en su capacidad de cambio, crecimiento, comunicación y amor.

Creo en la mente inconsciente del hombre, el hondo manantial del que surge su fuerza para la comunicación y el amor. Para mí, todo arte es una combinación de esas fuerzas; porque si el amor es el modo más profundo de comunicarnos personalmente, lo que el arte puede hacer es extender esa comunicación, magnificarla y hacerla llegar a cantidades enormemente mayores de personas. Por lo tanto, el arte es válido por la ternura y el amor que lleva consigo, sea que se trate del más ligero entretenimiento, la más amarga sátira o la más devastadora tragedia.

Creo que mi país es el lugar en el que todas esas cosas de las que he estado hablando, suceden del modo más manifiesto. América está en el comienzo de la época más grande de su historia, una época de liderazgo en ciencias, artes y avance humano hacia el ideal democrático. Creo que está en un punto crítico en este momento y que necesita que creamos en ella con más fuerza que nunca, y unos en los otros, en nuestra capacidad para crecer y cambiar, en nuestra común dignidad, en nuestro sistema democrático. Debemos alentar el pensamiento libre y creativo. Debemos respetar la intimidad. Debemos tener el buen gusto de no explotar nuestras penas, nuestros éxitos ni nuestras pasiones. Debemos aprender a conocernos mejor a través del arte. Debemos apoyarnos más en el aspecto inconsciente, de donde procede la inspiración del hombre. No debemos ser esclavos de ningún dogma. Debemos creer que es posible alcanzar el bien. Debemos creer, sin miedo, en la gente.

Compositor, director de orquesta y educador, Leonard Bernstein dirigió durante mucho tiempo la Filarmónica de Nueva York, donde organizó los enormemente exitosos Conciertos de la Juventud. Bernstein forjó una nueva relación entre la música clásica y la popular con sus obras West Side Story, On the Town, Candide y otras.

* * * * *

Este ensayo es material protegido por derechos de autor, reproducción o no se permite la extracción sin el consentimiento por escrito de Este a mi juicio, Inc Fue traducido por Horacio Vázquez-Rial y reimpreso con el permiso de la Plataforma Editorial.

Para comprar un ejemplar del libro a partir de la cual este ensayo fue extraído, por favor visite este sitio.